
A mediados de 2025 apareció una posibilidad que durante años había sido una idea lejana: viajar en un crucero por el Caribe. La propuesta venía de parte de mi pareja, quien desde hace un tiempo trabaja a bordo como músico en el área de entretenimiento.
Después de mucho trabajo y espera, a fines de noviembre me embarqué a través del Programa de Familia y Amigos. Estaba muy contenta y, al mismo tiempo, bastante nerviosa. El mes previo al viaje estuve entre trámites, papeles, controles, valijas, etc.
Nunca tuve prejuicios con los cruceros. Si bien no me atrae el concepto de entretenimiento excesivo, sí me interesa todo lo que conlleva esta forma de viajar: la navegación, los barcos como medio de transporte y la posibilidad de observar puertos desde adentro y la logística que hay alrededor. Por eso, fue una experiencia gratificante.
En este post, comparto una breve reseña y experiencia viajando en un crucero por el Caribe a bordo del Eurodam de Holland America Line.
#1 En un crucero siempre hay algo para hacer. La actividad comienza temprano. Básicamente, es una ciudad flotante. Desde las seis de la mañana hasta la noche hay una programación diaria muy detallada: actividades recreativas, deportivas, culturales y de entretenimiento. Desde clases de tai-chi, taller de origami, charlas sobre salud, bingo, promociones para comprar en las tiendas a bordo, etc. Cada pasajero puede organizar su día y elegir entre varias opciones, o también no hacer nada.

#2 Es una manera cómoda y diferente de viajar porque, por unos días, hay que despreocuparse de varias tareas: comida, limpieza, traslado, organización, etc. Al estar todo planificado, solo hay que elegir qué hacer a bordo y qué hacer en cada puerto. No es obligatorio bajar en todos los destinos: mientras el barco está amarrado, muchos servicios continúan funcionando. Y están también los sea days, los días completos de navegación.
En un viaje en crucero, el barco es el viaje en sí. Esto hay que tener en cuenta porque no se puede conocer en profundidad cada destino – ya que solo se baja un par de horas -. Los puertos y las ciudades son un atractivo más que complementan al viaje, por eso es para aprovechar solo una excursión, unas horas en la playa o caminar por la ciudad para contrarrestar el turismo masivo y encontrarse con la vida diaria y los pequeños comercios o emprendimientos locales.


#3 Durante quince días estuvimos viajando y recalando en diferentes lugares del Caribe. El itinerario tenía como punto de partida y arribo el Puerto Everglades, en Fort Lauderdale, Florida (EE.UU.), uno de los puertos comerciales y terminal de cruceros marítimos más importantes del país. Llegamos navegando a Nassau y Half Moon Cay (isla privada de la compañía), en Bahamas; a Amber Cove, puerto privado ubicado en la Bahía de Maimón, y a Puerto Plata, en República Dominicana; también a las Islas Turcas y Caicos; a San Juan, Puerto Rico y a St. Thomas, en las Islas Vírgenes de los EE.UU. En total, el itinerario incluyó cuatro sea days.


#4 Como dije, en un viaje en crucero los sea days son días enteros de navegación, sin tierra a la vista. Para estos días hay muchas opciones: casino, spa, gimnasio, música en vivo, bingos y espectáculos y más. En mi caso, no necesitaba mucho (todo es muy subjetivo: soy una persona tranquila y disfruto de los ambientes calmos). Entonces, me organizaba entre el gimnasio donde encontré un remoergómetro – una máquina simuladora para remar (sí, simulaba remar mientras estaba navegando), hacía ejercicios de elongación (stretching), tenía mis ratos de lectura en una pequeña biblioteca (el espacio más tranquilo del barco – junto con una sala de juegos de mesa) y realizaba caminatas por la cubierta, simplemente para mirar el océano y el horizonte. No necesitaba más que eso. Y, por supuesto, iba a ver los shows de mi pareja 🙂


#5 Algo que me llamó la atención fue la diversidad de pasajeros. Cada compañía tiene su público objetivo y, en este caso, la mayoría eran personas mayores de 50 años, adultos viajando con sus familias y muchas personas con movilidad reducida o discapacidad motriz. Los espacios, los ascensores, la atención del personal está muy bien pensada. El programa de Special People Needs permite que muchas personas puedan disfrutar de unas vacaciones que tal vez sería más dificultoso de organizar en tierra.
#6 El Eurodam es un barco que conserva un diseño clásico, con guiños a su historia neerlandesa y un estilo sobrio, sin tanta pompa. Todo es bastante moderado y discreto. Algo que me gustó mucho. Fue construido por Fincantieri en sus astilleros de Marghera, Italia, y fue botado en 2008 como el primero de la clase Signature y bautizado por la reina Beatriz de los Países Bajos. Es un buque de tamaño medio y cuenta con capacidad para unos 2.104 pasajeros, El barco, registrado en Rotterdam, tiene una eslora de 285 m. y una manga de 32,2 m.

